07 Feb

Cordial, cordialísimo, cordero, corderito

Cordial, cordialísimo, cordero, corderito. Corderito de Dios. Mojado en pan sabe muy bueno y te llena de amor.

Cordero

Ay, viejo cristiano castellano. Cordial, cordero, corazón: Corazón de mi vida, Cristo bendito que tanto te quiero.

Cruz, crucecita, crucifixión. Cada uno a cuestas con su cruz y para ti la más grande, y yo con la pequeña. Querámonos los unos a los otros, porque si no no llegamos a ninguna parte, y así tampoco llegamos pero al menos llegamos bien.

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02 Ene

La niña de la estrella

La niña de la estrella | Novelita de amor y fantasía

La niña de la estrella

Clara, una niña que habita en una estrella, alumbra con ella a un pequeño mundo, Teotolcan, que orbita a su alrededor.

Aunque sabe que no debería sentir ninguna predilección por criatura alguna de Teotolcan, no puede evitar sentirse encandilada por un niño Pipo, que a su vez admira extraordinariamente la estrella…

Con el paso del tiempo, ambos se harán mayores y entrecruzarán sus destinos, viviendo un sinfín de aventuras, maravillosas a la par que terribles.

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23 Dic

El joven doctor y el poblado remoto adonde llega

El joven doctor, llegado a su destino –un poblado remoto ubicado quién sabe dónde–, observó que sus habitantes se lavaban y, luego, ¡se bebían el agua con la que se habían lavado!

— Pero, ¡Esto no puede hacerse! ¿Cómo no van a contraer las enfermedades que padecen, si se beben el agua con que se lavan?
— Si nos la bebiéramos antes, no tendríamos agua con que lavarnos —le contestó el Jefe de la tribu—. Todos los días, los miembros de la tribu destinados a la traída de agua tienen que caminar 30 kilometros para ir, y otros 30 para volver. Dada la hambruna que padecemos desde hace largos años, nuestras fuerzas son escasas, y los que se ocupan de esta labor no pueden resistir tan larga caminata cargados con mucho peso…

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14 Dic

Mi simpática langosta

pepito-grillo

Ay mi entrañable langosta…

No se trataba del crustáceo, sino del insecto.

Hará una decena de años, me encontraba solo en mi estudio trabajando a contrarreloj en sesión maratoniana. Era verano y tenía la ventana abierta. Lucía el sol.

De pronto, un bicho negro entró volando por la ventana. Al ser bastante voluminoso, y yo más bien aprensivo, me sobresalté. El bicho revoloteaba a intervalos por la estancia, y a intervalos desaparecía.

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